Y todos vivieron felices y comieron perdices
miércoles, 3 de junio de 2009
Otro final al cuento de los tres cerditos
Entonces pensé, que si le mandaba una carta diciendo que si me perdonaban , alo mejor me dejaban entrar. Empecé a escribir la carta y pensé que lo mejor seria tirarla por la chimenea. Pero dentro de la casa los tres créditos empezaron a encender la chimenea y entonces yo eche la carta y baje del tejado. Entonces empecé a oler como a quemado mire la chimenea y salia un montón de humo, y empecé a ver unos cachitos que salían de la chimenea(era la carta del lobo). Entonces me fui a mi casa y cogí un cubo de agua, y volví a la casa de los tres créditos, y eche el agua por la chimenea. Yo como era tan astuto pensé echarme por la chimenea. Cuando empecé a bajar empecé a oler el mismo olor de antes(a quemado). Empecé a correr a toda leche pero, comino tenia las manos llenas de agua, me empecé a resbalar y caí en el fuego, del dolor que me dio salí de un salto por la chimenea. Los créditos eran mas listo que yo entonces pensé que les iba a perdonar otro día. Cuando cogí la ruta hacia mi casa, los tres créditos salieron a la calle y me dijeron que pasara a su casa en su casa empezamos a hablar de lo que les hice en este largo tiempo y entonces me perdonaron.
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